martes 13 de enero de 2009

Algunas reflexiones sobre la salida de Nacho Escolar de la dirección de Público


Cuando comencé este blog, allá por el mes de junio, tenía una fuerte sensación de que las aguas bajaban revueltas en el mundo de la prensa, de que se avecinaban borrascas en el panorama mediático. De ahí el nombre, Tiempos Revueltos.

Pero las noticias de los últimos días son más de lo que, honestamente, podía imaginar hace 6 meses. Tras los planes de despidos en Zeta, en Metro, las desapariciones de La Clave, Ragazza, Teleindiscreta, y las previsiones de cierre de Localia o ADN.es, llega otro anuncio:

Ayer lunes por la mañana la propiedad del diario Público le comunicó a Nacho Escolar que será sustituido en la dirección por Félix Monteira, un profesional con 33 años de experiencia en El País y con fama de buen periodista. La noticia ha trascendido hoy, cuando el propio Nacho la anunció a la redacción. Al parecer, Jaume Roures le ofreció como premio de consolación la dirección del diario en la web, oferta que fue desestimada.

Nacho era hasta hace 24 horas el director de periódico más joven de España (tiene 32 años y sólo Pedro J. Ramírez le superaba en precocidad en llegar a lo más alto, ya que le nombraron director de Diario16 con tan sólo 29 años).

Pese a su juventud, Nacho ya había lanzado 11 ó 12 periódicos (la mayoría en México y otros países de Latinoamérica), antes de iniciar el proyecto de Público. Se puede decir que lleva el periodismo en la sangre, ya que es hijo de Arsenio Escolar (director de 20Minutos y 20Minutos.es y ex director de Claro y ex redactor jefe de El País).

Además, Nacho era ampliamente conocido como blogger y en el mundillo del periodismo digital. Su nombramiento como director de Público fue recibido por la profesión como una gran apuesta para un nuevo medio, dirigido a un público joven y que, editorialmente, se situaba a la izquierda de El País.

En lo tecnológico, el proyecto original prometía ser apasionante: se pretendía construir un periódico de primera línea en papel, pero con vocación de iniciar casi de inmediato una transición total hacia la web. Para ello, se contaba (y se cuenta) con una plantilla joven, ducha en el uso de las nuevas tecnologías, y en la que están algunos profesionales muy conocidos (y buenos amigos) como Darío Pescador (coordinador del área web, ex Baquía) o Nacho Rojo (redactor jefe de Internet, ex 20Minutos y ex Baquía).

Entre los méritos de Nacho Escolar como director, en el año y medio que ha estado al frente de Público, cabe destacar los siguientes:
  • Reunir e ilusionar a una plantilla joven, con abundancia de treintañeros y veintañeros, y entre la que tuve la suerte de encontrarme unos meses (si El País aglutinó a la mejor generación de periodistas de los 70/80 y El Mundo a la de los 90, Público parecía que iba a hacer lo mismo con la de la primera década del siglo XXI);

  • Lanzar un producto con una fuerte personalidad e identidad desde el primer día;

  • Ser consciente de la importancia de la web

  • Ocupar un espacio nuevo y dar voz a un segmento de población que no se sentía representado en los medios de comunicación.
Entre sus deméritos:
  • cierto anticlericalismo fácil (criticar con datos y argumentos es legítimo y necesario, atacar por principio a una institución a la que millones de españoles se sienten vinculados es estúpido y merma tu prestigio);

  • un diseño agresivo (esas portadas, esas combinaciones de rojo y negro);

  • no haber convertido la web en un referente (por falta de medios);

  • no haber sabido llevar a puerto seguro una nave que partió como un tiro pero que ha tenido problemas para continuar su progresión y que, encima, se ha encontrado con una tormenta económica capaz de desarbolar a buques muchísimo más sólidos (El Mundo o El País, entre otros).
En este último punto, obviamente, la responsabilidad no es sólo de Nacho, sino de todos los que le acompañamos y no supimos hacerlo mejor. También tienen su parte de responsabilidad los propietarios, Jaume Roures y Tatxo Benet, que no dejaron desarrollarse el proyecto al 100% y que muy pronto empezaron a intervenir tomando decisiones poco respetuosas con la plantilla; entre ellas, la contratación del luego despedido Ernesto Ekáizer como editor ejecutivo sin previo conocimiento de la dirección del diario (la jerarquía debe respetarse siempre, no sólo de abajo arriba, sino también de arriba abajo).

En cuanto al nombramiento de un nuevo director, es posible (sin tener los datos ni saber sus motivaciones últimas no es posible asegurarlo) que se esté tomando una decisión en la dirección correcta.

Si el diario había perdido, como parece, el impulso inicial, corre el riesgo de quedarse en una peligrosa situación en medio de la tormenta: ni es una aventura editorial de bajo coste que se puede sostener casi ilimitadamente a la espera de tiempos mejores, ni es un medio lo bastante grande como para que los anunciantes no puedan ignorarlo.

Cambiar al director puede ser muy doloroso (sobre todo para todos los que le tenemos cariño). Pero puede ser, sobre todo, la forma de apostar doble o nada. Estratégicamente, el mensaje que está lanzando es: "cambiamos de entrenador porque aspiramos a quedar en zona Champions, no nos vale quedar en la mitad de la tabla".

Así lo cuenta el propio Nacho en su blog, Escolar.net: Público cambia de director

Juan Varela lo cuenta también en su blog Periodistas21: Roures aumenta su ofensiva contra El País.

La noticia en El Mundo: Público despide a Ignacio Escolar como director (sic)

La noticia en Público: Félix Monteira, nuevo director de Público

(en la imagen, de izquierda a derecha, Jaume Roures, Nacho Escolar y Tatxo Benet)

0 comentarios: